A poco menos de un mes de que Honduras cerrara sus fronteras a la carne de cerdo procedente de Guatemala, el resto de los países centroamericanos y México decidieron también cerrar sus puertas a fin de impedir el contagio de la peste porcina en la región, informaron este sábado autoridades del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA).
Según el director ejecutivo del OIRSA, Guillermo Alvarado, el cierre de las fronteras se debe a que “Centroamérica está libre de peste porcina clásica”.
Las autoridades de Agricultura y Ganadería de Honduras mantienen cerrada la frontera a la carne de cerdo procedente de Guatemala, por un brote de “peste porcina clásica”.
El funcionario resaltó en declaraciones a HRN que “ha habido un esfuerzo tremendo” de parte de los países como Guatemala, El Salvador y Honduras.
Sin embargo, “ocurrió un episodio en el que un virus de baja virulencia se presentó en Guatemala, por lo que el país se vio afectado, -en consecuencia- el país que está libre debe de cerrar sus fronteras para evitar el riesgo de infectar el país”.
Las autoridades de Guatemala también le informaron a Honduras de la eliminación de 17.000 cerdos y las medidas de cuarentena y vigilancia epidemiológica que están ejerciendo para erradicar la peste.
Honduras se declaró en agosto pasado libre de peste porcina clásica, una de las enfermedades restrictivas para el comercio, no obstante, las autoridades de Sanidad Agropecuaria consideran que el cierre de la frontera a la carne de cerdo de Guatemala es “de forma transitoria con el vecino país”.
“Esto se va a dar en la medida en que Guatemala implemente el programa de erradicación de la peste porcina clásica. Todos los países de Centroamérica han tomado esta determinación para restringir el ingreso de la carne de cerdo, toda Centroamérica, México, Belice y Panamá”, explicó el funcionario.
Las importaciones globales de Honduras de carne de cerdo al año, en productos y subproductos, suman unos 25 millones de dólares.
El brote de la enfermedad se detectó el pasado 22 de noviembre, tras lo cual el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación declaró estado de emergencia zoosanitaria, que llevó al sacrificio de más de 17.000 cerdos, después de la aparición del virus en algunas granjas del departamento de Chimaltenango, unos 52 km al oeste de la capital guatemalteca.